Artrosis
Los meniscos son estructuras fibrocartilaginosas con forma de semiluna situadas entre los cóndilos femorales y la meseta tibial. Su función principal es mejorar la congruencia articular, distribuir las cargas y actuar como amortiguadores durante el movimiento de la rodilla.
Existen dos meniscos en cada rodilla:
- Menisco medial (interno): de mayor tamaño y menor movilidad, debido a su mayor fijación a la cápsula articular y al ligamento colateral medial. Esta menor movilidad lo hace más susceptible a lesiones.
- Menisco lateral (externo): más pequeño y con mayor movilidad, lo que le confiere menor riesgo de rotura.

Desde el punto de vista funcional, los meniscos desempeñan un papel clave en:
- Distribución de cargas: pueden soportar hasta el 70% de la carga en la rodilla en determinadas posiciones.
- Estabilidad articular: especialmente en combinación con los ligamentos.
- Lubricación y nutrición del cartílago articular.
- Propiocepción, aportando información sobre la posición articular.

Un aspecto fundamental en cirugía es la vascularización del menisco, que se divide en tres zonas:
- Zona roja: periférica, bien vascularizada
- Zona roja-blanca: vascularización intermedia
- Zona blanca: avascular
Esta distribución condiciona directamente la capacidad de cicatrización y, por tanto, la decisión quirúrgica entre sutura o resección. El conocimiento anatómico detallado permite a la enfermera instrumentista comprender mejor cada fase del procedimiento y anticipar las necesidades del cirujano.